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La Voz de Dorogin

The Voice of Dorogin

Traducido por: Álvaro Pérez Eguizábal

Autor Original: Kane
Fuente: www.againsttheshadow.org
Formato por: Álvaro Pérez Eguizábal
Revisado por: Kano

Los sonidos del acero contra el acero resuenan a través de los sombríos pasadizos, rivalizando con los gritos de furia y dolor. En medio del estruendo, un solitario guerrero enano se mantiene en pie en el oscuro pasillo, arma en mano a la espera del combate y a que la muerte se lo lleve. El corredor alberga los símbolos de una época grandiosa y de una artesanía excepcional, con bellos mosaicos y elaboradas runas que cubren toda la superficie.

Da la sensación de ser un lugar sagrado más que un mero pasillo. Mientras el guerrero espera, los sonidos de la batalla se acercan paso a paso. Al final del lejano corredor, otro enano que se encuentra claramente herido corre rápidamente hacia el guerrero.

“Eaden, la entrada está perdida. No pudimos mantenerla. Los trolls rompieron las barreras y hordas de orcos entraron en tropel. ¡Había demasiados como para detenerles!”, le dice el enano herido al guerrero.

La mirada de Eaden no alberga dudas, mientras escruta el final del pasillo en busca del primer signo que delate a los invasores. “Melgand, vuelve por donde has venido y diles que he sellado la entrada del norte”

Melgand alza la vista, con ojos de preocupación “No Eaden, me quedaré y sellaré la entrada” Una pequeña sonrisa surca el rostro de Eaden. “Gracias amigo, pero el deber de proteger y mantener la entrada norte es mío. El gran Dorogin me ha confiado las palabras de poder”

“Entonces resistiré junto a ti” responde Melgand mientras coge el brazo de Eagen

“No amigo mío, tienes que llevar mi palabra al bastión. He de pedirte un gran favor. Mi hijo pronto será mayor de edad para alistarse en la guardia. Quiero que empuñe el arma de su familia” . Eagen tiende su urutuk a su compañero herido.

“Haré esto por ti y le entrenaré como si fuese mi propio hijo. Conocerá tus hazañas y el honor que traes a nuestro clan”

“Ahora date prisa , tienes que abandonar el pasillo antes de que pronuncie las palabras” Mientras Melgand desaparece por el pasadizo, una tosca silueta ocupa el tramo final del pasillo; se trata de un poderoso troll de las cavernas bañado en sangre. Tras él, docenas de orcos golpean sus armas sobre sus escudos y avanzan poco a poco, de forma cautelosa hacia Eagen. El enano se arrodilla y comienza a recitar una salmodia al espíritu de la piedra, al gran Dorogin. Mientras el troll y los orcos se abren paso, las runas talladas en las paredes y el techo empiezan a ponerse al rojo vivo. Un ruido mucho más fuerte que el de los orcos inunda el corredor. La voz de Dorogin ha llegado.

Los orcos gritan e intentan taparse sus oídos mientras la montaña al completo parece tambalearse. Donde las runas cubrían paredes y techos, se forman grietas como si unas garras gigantescas estuviesen rasgando la roca. En un instante, toneladas de rocas se vienen abajo sellando el pasadizo y enterrando tanto a Eagen como a los orcos en una tumba eterna.

La voz de Dorogin es una serie de runas tremendamente poderosas que, cuando se activan, crean una sucesión de terremotos (ver conjuro Terremoto). Las runas están talladas a lo largo de muros de piedra maestros, con lo que se aseguran que sellarán un pasaje con los sortilegios de terremoto.

Se usan como la última línea de defensa para proteger el bastión, cuando han caído las defensas exteriores. Normalmente se activa mediante una palabra de mando en forma de salmodia a Dorogin, el gran espíritu de la montaña. Los enanos creen que el rugido de la tierra es en realidad Dorogin hablando con su pueblo elegido.
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